
Este versículo nos insta a REDIMIR y nos explica la razón: porque LOS DIÁS SON MALOS. El término “día” refiere a una unidad de tiempo para el ser humano. Dios no necesita este tipo de medición, ya que no está limitado al tiempo ni al espacio.
Vemos que Dios los califica como “malos”, es decir, contrarios a lo bueno, de valor negativo, faltos de virtudes, nocivos. Cuando habla de días malos, habla por lo tanto de un tiempo malo. Pero… ¿Por qué lo califica así?
Tal vez, según nuestra mirada terrena podemos pensar que son malos porque hay peligros ecológicos; o por la incertidumbre económica. Quizá, porque hay guerras… Sí, todo esto es verdad. Pero Dios los llama así por “…haberse multiplicado la maldad…” (Mateo 24:12). Aún nosotros mismos podemos observar y reconocer esto: LOS DÍAS QUE VIVIMOS SON MUY MALOS. Nos vienen a la mente muchos ejemplos, en cuanto a lo que nos rodea, lo que vemos en la televisión y aún en nuestro hogar: Hay maldad en todas partes, pero esto no depende de las circunstancias socio-económicas que cada individuo o sociedad tenga. Tampoco podemos decir que sea el entorno o la familia lo que hace “malo” o “bueno” a una persona, pues en la Palabra de Dios encontramos lo que Él ve en el ser humano. Es muy concreto y categórico cuando la Biblia habla de MALO o de MALDAD. No es por LA MALDAD que rodea a las personas, ni por el TIEMPO MALO en el que estamos; sino porque la maldad, la raíz de lo malo está dentro del corazón del hombre. “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jeremías 17:9
Los hombres y mujeres, todos, tenemos esa fuente de iniquidad que llevaremos hasta el sepulcro. El que aún no conoce a Dios se deja llevar por esos instintos de maldad que predominan en el corazón. Satanás, príncipe de este mundo, gobierna y exprime el tiempo lo que le queda para desplegar todas sus estrategias, artimañas y astucia, para alejar a las almas de Dios. Quiere también desanimar, enfriar y entristecer a los hijos de Dios que desean ser fieles a su Padre.
El corazón de todo ser humano está corrompido por esta fuente de maldad y aunque los renacidos tenemos al Santo en nuestro corazón, esa vieja naturaleza de pecado sigue en nosotros. Pero tenemos la GRAN OPORTUNIDAD de que, si nos entregamos a Dios y crucificamos esa carne mala, podremos tener la victoria en Cristo Jesús.
“Mas decía, que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el ojo maligno, las injurias, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.” Marcos 7: 20 a 23
Aquí tenemos este consejo Divino: redime el tiempo, porque los días son malos. Veamos ahora qué significa redimir: hay una definición muy apropiada para esta reflexión: “puede utilizarse para hacer referencia al hecho de adquirir o recuperar algo que se había perdido o se encontraba embargado.” Y si pensamos un poquito y aplicamos este concepto a la enseñanza de hoy, veremos que Dios nos exhorta a recuperar EL TIEMPO que Satanás nos ha robado en este siglo malo… ¡Sí! Debemos entender que es así. Antes quizás le dedicábamos al Señor más tiempo, pero fuimos perdiendo esa bendita costumbre por tener más horas de trabajo, mayores responsabilidades, más presión, una vida agitada, que hace que le dediquemos más horas a cosas que no son de Dios ni atañen a Su obra.
Por todo ello, la exhortación de este día y en este fin de año, es: recupera, busca la forma de volver a tener tiempo para Dios y con Dios; en tu hogar, durante el día, no solo para leer y orar, sino además para hacer las obras que “…Él preparó para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:10), visitar a un hermano, hacer una tarea material para servir al Señor, etc. ¡¡¡Tantas cosas se necesitan en la obra de Dios!!! Y no podemos hacerlas porque Satanás, astutamente, nos ha estado robando TIEMPO.
Oremos, confesando nuestra negligencia y nuestros pecados, y recuperémoslo, porque vienen días aún peores, y necesitamos estar a cuentas con Dios, estar en comunión con Él. Amén.
“ANDAD EN SABIDURÍA PARA CON LOS EXTRAÑOS, REDIMIENDO EL TIEMPO.” COLOSENSES 4:5
La Redacción.