"Ayuda Idónea" Elsa Gallardo de Herrera
- Iglesia Cristiana Evangelica Tandil

- 5 may
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Actualizado: hace 4 días

Reedición de su testimonio publicado en agosto de 1997 en el Boletín Juvenil. En memoria de su partida a la presencia del Señor el día 26 de abril, 2026.
Antes de responder sobre el tema solicitado, trataré de contar algo sobre mi testimonio personal con el Señor. Nací en Coronel Suárez, donde permanecí hasta la juventud. Desde niña asistí a la Escuela Dominical, y siendo jovencita acepté a Cristo como mi Salvador. Transcurrido algún tiempo fui bautizada y comencé a participar en las primeras tareas de la vida cristiana. No había pasado mucho tiempo cuando comencé a sentir inquietudes por todo lo relacionado a la obra del Señor. Poco sabía entonces lo que esto significaba, pero lo cierto es, que aquella experiencia la puedo recordar hoy. En una oportunidad participé de unas conferencias bíblicas juveniles, donde escuché un mensaje basado en Isaías 6:8; “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quien nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”. Y nunca podré olvidar el llamado personal del Señor a mi corazón, el cual fue confirmado luego con la letra del precioso himno que dice:
“El Señor Jesús está llamando, ¿Quién al campo a trabajar irá? ¿Quién irá buscando a los perdidos? ¿Quién la senda les enseñará? Háblame, Oh! Háblame, Y “Heme aquí”, responderé Señor; Háblame, Te diré: “Heme aquí; Oh!, envíame Señor.” Cabe aclarar que tenía un gran desconocimiento de las Escrituras, pero el Señor, en su gran misericordia, me fue dando oportunidades para crecer en el conocimiento de su Santa Palabra.
Pasado algún tiempo conocí a quien sería mi esposo, Benjamín Herrera, en circunstancias de estar ambos cursando estudios bíblicos, quien también tenía el propósito de servir al Señor. Con este sentir nos casamos, y desde entonces hemos vivido, teniendo como nuestro mayor objetivo el servicio en la obra del Señor.
Acompañar al siervo del Señor como “ayuda idónea” en esta preciosa tarea, ha sido un PRIVILEGIO muy grande para mí; y tengo en mi recuerdo distintas épocas y lugares por donde nos tocó pasar llevando la Palabra del Señor a las almas, y muchos “nombres” quedaron grabados en mi corazón, de niños y mayores, que marcaron experiencias con importantes lecciones espirituales, muy necesarias para mi vida. Pero también significó una gran RESPONSABILIDAD.
Las demandas de la Obra son muchas, y el Señor, Quien envía obreros y los sostiene con su poder y misericordia, sin duda espera el humilde servicio de quienes son “ayudas”. Es bueno recordar que toda hija de Dios debería asumir esta responsabilidad, ayudando a los siervos del Señor, y también a los esposos y la familia. “Sino de buenas obras, como conviene á mujeres que profesan piedad.” (1ª Timoteo 2:10).
Además el cumplimiento de este deber representó una CARGA espiritual. “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.” (Salmo 126:6). Ser ayuda idónea al siervo del Señor implica hacerse partícipe de las aflicciones. El apóstol decía a los Corintios: “Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas...” (2ª Corintios 2:4); y también destacó y valoró, en oportunidades, a sus ayudadores: “...los que me ayudan en el reino de Dios, y me han sido consuelo...” (Colosenses 4:11), y además decía: “Ayudándonos también vosotros con oración por nosotros...” (2ª Corintios 1:11).
Mi deseo ha sido siempre cumplir con este requerimiento de Dios, pero sé que la medida del cumplimiento sólo la puede determinar el Señor, y sin duda muchas veces he faltado.
Finalizando, puedo decir que al Señor le debo toda mi gratitud por sus muchas bendiciones. “...porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.” (Salmo 118:1) Pero pensando en la juventud de este tiempo, no puedo dejar de decir que el Señor también les está llamando hoy, y ¿qué respuesta darás a Quien tan paciente espera tu servicio?...
“Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz, No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masa en el desierto;” (Salmo 95:7,8)
Himno “El Señor Jesús Está Llamando”
(Arr. G.P. Simmonds – Geo Bennard)
1. El Señor Jesús está llamando,
¿Quién al campo a trabajar irá?
¿Quién irá buscando a los perdidos?
¿Quién la senda les enseñará?
CORO
Háblame, ¡Oh, háblame!
Y “Heme aquí,” responderé, Señor;
Háblame, Te diré,
“Heme aquí, ¡Oh, envíame, Señor!”
2. Cuando el trozo de carbón ardiente
Al profeta fiel purificó,
Al oír la voz que le llamaba
“Mándame, Señor,” él respondió.
3. Hay millones que en pecado mueren,
Escuchad su llanto de dolor;
Acudid con tiempo a rescatarles;
¿Quién dirá, “Oh, envíame, Señor?”
4. Pronto el tiempo de la siega pasa,
Pronto iremos al celeste Edén;
Ojalá que aquel solemne día
Cristo allí nos diga, “Hiciste bien.”
Elsa Gallardo de Herrera




