Testimonio de Pablo Joel Carrión
- Iglesia Cristiana Evangelica Tandil

- 1 feb
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El día 11 de noviembre del 2025 tuve la oportunidad de compartir una vivencia que experimenté y que marcó profundamente mi fe en el Señor. Esto ocurrió gracias a una reunión de jóvenes en la que se habló sobre la gratitud hacia Dios, lo cual me hizo recordar aquel momento.
Tenía alrededor de diez años. Estaba jugando con mi hermano cuando noté a mi madre, con una mirada absorta y llena de tristeza, que me llamó con voz temblorosa:
—Hijo, vení.
Con total inocencia le pregunté qué había sucedido, y ella me explicó que nuestra familia estaba atravesando una crisis económica. Me dijo que al día siguiente no tendríamos la posibilidad de comer, ya que solo alcanzaba para una sola persona. Envuelto en pensamientos, mi cuerpo entró en pánico. No sabía cómo reaccionar ante esas palabras.
Mi primer impulso fue pensar en reservar la comida para que mi hermanito pudiera alimentarse. Pero, ¿y mi mamá? Ella pensaba quedarse sin comer. Mi corazón no permitía aceptar eso. Entristecido, busqué consuelo en ella, quien con gran sabiduría pronunció estas palabras:
—Lo único que podemos hacer es orar. Ya verás que el Señor nos va a escuchar.
(1 Tesalonicenses 5:17 "Orad sin cesar")
En ese momento no estaba tan apegado a Jehová; aun así, dominado por la desesperación, decidí acudir a Él para pedir ayuda. Me arrodillé en mi habitación, apoyé los codos sobre el colchón de mi cama y, con la cabeza agachada por la pena, oré. Le pedí que nos ayudara en esa situación, que nos proveyera alimento y que mi familia pudiera llevarse algo a la boca. En mi ingenuidad, le prometí que, si concedía mi petición, tendría una fe ciega en Él.
Al día siguiente, al amanecer, escuché que tocaban la puerta. Mi madre fue a abrir y me llamó. Al acercarme, me encontré con una gran sorpresa: era un grupo de cristianos evangélicos que venían a leernos la Palabra del Señor y, además, traían mercadería para nosotros. Impactado por lo sucedido, me invadió una profunda alegría. El Señor había escuchado mi súplica: a mí, que estaba lleno de pecado, a alguien indigno.
Luego de compartir el mensaje, los predicadores se despidieron y nos proporcionaron una dirección para asistir a su Iglesia. Lleno de gratitud por lo ocurrido, decidí buscar aquel lugar; sin embargo, tras una ardua búsqueda, descubrí que dicha dirección no existía.
Conmovido y agradecido, le di gracias al Señor por ese milagro, por haberme escuchado en un momento de agonía, a pesar de no ser aún tan cercano a Él. (1 Tesalonicenses 5:18 "Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." )
Desde entonces, mi fe fue creciendo hasta el día de hoy.
(1 Tesalonicenses 5:19 "No apaguéis el Espíritu.")
Testimonio de Pablo Joel Carrión (Avanzada de la ICE en Tandil en Palpalá, Jujuy)
AVANZADA EN JUJUY: pedimos oración a nuestros lectores porque, en la casa familiar, nuestra hermana Andrea Sotelo (miembro de la ICE en Tandil) se reúne con sus hijos para meditar la Palabra del Señor y orar. A su vez, se conectan por video llamada a todas las reuniones que transmite la Iglesia en Tandil.
Desde hace un año, se integraron a estas reuniones caseras algunos jovencitos, que asisten con regularidad y fidelidad. En ese grupo se encuentra Pablito, quien escribe este testimonio.
(Nota de La Redacción)




