Recordando a Nuestro Amado Hermano Wladimir Sawczuk - 10/05/1945 - 13/09/2026


El domingo 13 de septiembre de 2026, partió a la presencia del Señor nuestro querido hermano Wladimir Sawczuk, a los 81 años de edad. Ucraniano de origen y miembro de nuestra Iglesia Cristiana Evangélica de Tandil, dejó entre nosotros el testimonio de una vida marcada por el amor a Cristo y por un profundo deseo de servirle.
Wladimir amaba al Señor y amaba las almas. Su anhelo no era simplemente asistir a la iglesia, sino ser útil para Cristo y anunciar el Evangelio. En más de una oportunidad expresó con sencillez y convicción: “Yo no me quiero oxidar; quiero gastarme para el Señor”. Esa frase resume mucho de lo que fue su vida: alguien que quería seguir sirviendo mientras tuviera fuerzas.
También decía: “Yo quiero ganar almas para Cristo”. Ese deseo de ver personas acercarse al Salvador estaba presente en sus conversaciones y en su manera de vivir la fe. Para él, hablar de Cristo no era una obligación, sino una expresión natural de su amor por el Señor, una necesidad impuesta desde al amor a Él, como dice 1a. Corintios 9:16 “Pues bien que anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! “.
Era un hombre muy fraternal, cercano y afectuoso. Tenía una manera sencilla de acercarse a los demás y de interesarse por cómo estaban. Cumpliendo las palabras de 2a. Pedro 2:17 : «Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.» Siempre invitando a los hermanos a su casa para compartir momentos de camaradería cristiana, le gustaba mucho que su casa se llenara de vecinos, amigos, familiares, para predicarles del evangelio, a la par que los invitaba a compartir una rica comida. Le gustaba mucho cantar himnos y coritos para alabar al Señor. No perdía una sóla oportunidad para hablar de la salvación a las almas perdidas.
Cada vez que asistía a la Casa de Dios y lo saludábamos al terminar la reunión y le preguntábamos: “¿Cómo anda hermano Wladi?”, siempre nos respondía con una sonrisa: -Estando en la casa del Señor, ando muy bien! No podría estar en otro lugar mejor que éste!-. aunque sabíamos que igualmente él tenía sus dificultades de salud, y sentía mucho la pérdida de su amada esposa Bárbara, a quien el Señor la había llevado un tiempo atrás, pero siempre “como dolorido más siempre gozoso”. Su vida nos recuerda que nuestra esperanza no está puesta en las circunstancias de este mundo, sino en Jesucristo, quien venció la muerte.
Una de las verdades que Wladimir afirmaba con alegría cada domingo de Semana Santa, a la mañana temprano, saludaba por mensaje de audio por whatsapp, a todos los amigos y hermanos en la verdadera fe y nos decía con voz fuerte y emocionada: “Saludo Pascual hermano: Cristo resucitó, Cristo resucitó, Cristo resucitó!”. Ese es el mismo saludo que repetimos en el cementerio, mientras estábamos reunidos ante su ataúd, testificando esta gloriosa y verdadera esperanza de la resurrección, sabiendo que así como Cristo fue levantado de la tumba, también nuestro hermano junto a todos los muertos en Cristo, resucitarán y se unirán a sus almas y espíritus que hoy están en la presencia del Señor. “...porque yo vivo, vosotros también viviréis.” Juan 14:19
Damos gracias a Dios por este querido hermano, a quien Dios nos dio el privilegio de conocer y compartir juntos en la iglesia desde el año 2021. Imitemos a nuestro hermano en lo que él imitó a Cristo, su ardiente caridad, su fervor y preocupación por salvar a las almas, redimiendo el tiempo y fe inquebrantable en la resurrección y en la segunda venida del Señor a buscar a los suyos.
Quiera Dios consolar a sus hijos, a su nieta, a toda su familia, a nuestra congregación, recordando la palabras de 1a. Tesalonicenses 4:13 a 18
13 “Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús.15 Por lo cual, os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros á los que durmieron.16 Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero:17 Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras”.
El día del velatorio y el entierro, muchas personas se acercaron a despedir a Wladimir. Todos los presentes estaban allí porque, de una u otra manera habían sido bendecidos por conocer a nuestro hermano. Muchos recibieron bienes materiales de su mano bondadosa. Pero muchos más oyeron una palabra del Evangelio dicha con fervor y entusiasmo.
Oramos para que ahora, honrando su memoria, puedan aceptar los consejos que les dió Wladimir y puedan acercarse al Señor Jesucristo, que es el único Camino, la Verdad y la Vida.
La Redacción




