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Los libros apócrifos (Ateneo)

  • Foto del escritor: Iglesia Cristiana Evangelica Tandil
    Iglesia Cristiana Evangelica Tandil
  • 25 jul
  • 5 Min. de lectura
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Dice un himno que cantamos los Cristianos Evangélicos:

                                  

Es la Biblia para mí

Santo y gran tesoro aquí;

Pues contiene con verdad

La divina voluntad;

Me declara lo que soy,

De quién vine y a quién voy.


Ese es el sentimiento que los verdaderos hijos de Dios tenemos hacia La Biblia, la Palabra de Dios. Es ella nuestro tesoro, como dice el himno, en ella vemos reflejada la Voluntad de Dios; nos muestra nuestro estado de pecado y que sin la manifestación del gran Amor de Dios, estaríamos perdidos eternamente. Es allí, en La Biblia, donde todo esto nos es revelado, es por eso que el diablo, desde siempre, quiso destruirla, quemándola o impidiendo su difusión, pero nunca logró acallarla.

En este tiempo la estrategia de Satanás es “meterse dentro de ella,” quitándole palabra o añadiéndole.

Pero... bien fue discernido este intento en la misma Palabra de Dios: “Porque yo protesto... si alguno añadiere... o quitare... Dios quitará su parte del libro de la vida...” (Apoc. 22- 18 y 19)


Entrando ya en tema nos preguntamos:


1°) ¿A qué llamamos Libros Apócrifos?


La palabra “apócrifo” quiere decir “escondido; secreto; de origen desconocido; fabuloso o supuesto.” El Diccionario de la RAE define: “Dicho de una obra, especialmente literaria, de dudosa autenticidad en cuanto al contenido o a la atribución.” “Que simula, imita o aparenta ser real sin serlo.”


Sabemos que la Biblia está compuesta por 66 libros: 39 pertenecen al Antiguo Testamento y 27 al Nuevo Testamento. Estos libros, según expresa Silvio De Schrijver, distinguido autor católico romano, desde el principio de la existencia de la Iglesia, siempre y en todas partes han sido reconocidos como divinamente inspirados. Su canonicidad  no ha sido discutida. A estos libros se los denomina Protocanónicos.

“Proto” primero, es decir, canónicos desde el principio.


2°) ¿Qué entendemos por Canon Bíblico?


La palabra Canon significa en griego: vara o regla de medir; algo recto; derecho. Y fue usada por los primeros padres de la Iglesia para indicar la lista de libros inspirados por Dios para hablar al pueblo.


3°) ¿Cómo se formó el Canon Bíblico del Antiguo y Nuevo Testamento?


El Canon del Antiguo Testamento (o lista de libros inspirados) lo copiló Esdras, el escriba diligente, según lo expresa el capítulo 7 del libro de Esdras: “Este Esdras subió de Babilonia el cual era escriba diligente en la ley de Moisés...” (verso 6); el cual fue ayudado por Nehemías y se cree también por el profeta Malaquías. Supervisados por los ancianos de la Gran Sinagoga, todos expertos y eruditos en la Ley de Moisés y conocedores del idioma hebreo y arameo (lenguas en que estos libros fueron escritos).

El orden de los libros que copiló Esdras es el mismo que hoy tenemos en nuestras Biblias y que también tienen los judíos.


Estos 39 libros fueron avalados por el mismo Señor Jesús: ver Lucas 24: 27 y 44.

Se los considera “inspirados por Dios” lo cual significa que el Espíritu Santo hizo una obra en los autores elegidos, actuando “sobre ellos”, “dentro de ellos” y “a través de ellos” y aunque le dió libertad a cada escritor a usar su propio estilo, el mensaje, el contenido es puramente divino, por eso decimos con certeza que “La Biblia es Palabra de Dios”.


Además, todas sus profecías se cumplieron al pie de la letra y su sola lectura produce a los que se allegan con corazón sincero, un efecto sanador y vivificador para el alma: Salmo 19: 7 a 11- Salmo 119:93.


En cuanto al Nuevo Testamento:


Sus 27 libros fueron escritos por 8 autores (1 gentil y 7 hebreos): Lucas que era griego; y Mateo, Marcos, Juan, Pedro, Pablo, Judas y Santiago.

Los cuatro primeros libros cuentan la historia de Jesús; “Los Hechos de los Apóstoles”, la aparición de la Iglesia de Cristo con la Venida del Espíritu Santo a cada corazón (Hechos cap. 2) y la extensión del Evangelio por todo el mundo de entonces.

Luego, las Cartas apostólicas, fueron escritas para edificación de la Iglesia del Siglo I y para dejar registro de las doctrinas y prácticas que debían regir a los cristianos. Por sugerencia de los mismos apóstoles, estas cartas eran compartidas a los hermanos de otras congregaciones como se lee en Colosenses 4:16 y 1° Tesalonicenses 5:27.

Estos 27 libros fueron compartidos y leídos durante todo el I Siglo hasta los años 200 y 300 de nuestra era cristiana.

Todos los Padres de la Iglesia (los pastores y ancianos) los aceptaron sin discución.

Hasta el día de hoy no se discute Su Inspiración ni aún por la Iglesia Romana y Ortodoxa.


4°) ¿Cómo entraron los Apócrifos a la Biblia?


Así como hablamos al comienzo de los libros protocanónicos de los cuáles no se discute su inspiración, hay otros que se llaman deuterocanónicos (deutero o segundo) es decir, secundariamente canónicos, que son aquellos libros de los cuáles se duda su inspiración y que solo mucho más tarde entraron a formar parte del Canon: sólo aceptado por la Iglesia Romana. No así los protestantes que siempre los concideraron apócrifos!


5°) ¿Por qué decimos que los apócrifos no son inspirados?


Los apócrifos del Antiguo Testamento son: Tobías-Judit-Sabiduría-Ecclesiástico-Baruc- 1° y 2° Macabeos.


  • Ningún judío fiel acepta hoy estos libros.

  • Nunca fueron considerados por los judíos como parte del Canon Bíblico.

  • Nunca fueron citados por el Señor Jesús ni por los apóstoles.

  • Errores, ridiculeces y relatos falsos se hallan en estos libros.

  • Los mismos escritores no pretenden haber escrito por inspiración.


Veamos un párrafo extraído del libro de Macabeos: “Me sentiré satisfecho si esta historia quedó bien escrita y ordenada. Si no es así y tiene poco valor deben saber que hice lo que mejor pude.”

(2° Macabeos 15: 38 a 40)


Así no habla nuestro Dios. ¡Él es firme en sus dichos!!!


Dice el Salmo 119:140 “Sumamente acendrada es tu Palabra; y la ama tu siervo”. Y en el verso 136 “Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley”.

En cuanto a los apócrifos del Nuevo Testamento podemos mencionar a: El evangelio de Tomás- La asunción de María – Evangelio árabe de la niñez – Evangelio de José el carpintero, etc.


Como dice el apóstol Juan en el cap. 20: 30 y 31 y en el cap. 21: 24 y 25, no alcanzarían los libros del mundo para escribir todas las cosas que hizo Jesús y sus enseñanzas, y muchos quisieron escribir estas cosas, pero sin la guía del Espíritu Santo. Y eso lo vemos por la cantidad de errores y absurdos con historias pueriles y fantásticas que ellos contienen, hablando de la niñez y adolescencia de Jesús y sobre su madre María.


Estos libros apócrifos están sólo en las Biblias Católico Romanas y en ellos se apoyan muchas de sus prácticas erróneas, en especial lo referido a María la madre de Jesús.

La primera versión de la Biblia que los incluyó fue LA SEPTUAGINTA (o versión de los setenta) traducida al griego. Luego de ella se hicieron traducciones al latín que los incluyeron también.


Repetimos... muchos eruditos declararon a estos libros no inspirados,  pero la iglesia Romana los acepta porque conviene a sus intereses.


CONCLUSIÓN:


Dijo el Señor Jesús en el comienzo de su ministerio terrenal:


“Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la Ley, hasta que todas las cosas sean hechas.” (Mateo 5:18)


El cielo y la tierra pasarán, más mis palabras no pasarán.”(Mateo 24:35)


El diablo intentó destruir la Palabra de Dios pero no lo logrará pues “…la Palabra del Señor permanece perpetuamente...” (1° Pedro 1:25) comparar con el Salmo 119:89 y 90.


Comenzamos nuestro Ateneo mencionando las palabras de un himno que solemos cantar y terminaremos con otro que nos es de exhortación:


Ama la Biblia que Dios nos ha dado pues nos enseña divina verdad;

Cristo es su tema, el Hijo entregado para salvarnos de nuestra maldad.”

Ama la Biblia, lee la Biblia, sigue a la Biblia, de Dios es el don.”



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