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“No te heredará éste…” (Reflexiones sobre el noviazgo)

  • Foto del escritor: Iglesia Cristiana Evangelica Tandil
    Iglesia Cristiana Evangelica Tandil
  • 5 mar
  • 5 Min. de lectura


Lectura: Génesis 15: 1 a 6


Esta frase se la dijo Dios a Abram, en el comienzo de su caminar en la fe. Y hoy podemos aplicarla a la experiencia juvenil de tantos jovencitos cristianos que, en sus primeros pasos en el Camino del Señor, se enfrentan a grandes decisiones que deben tomar. A veces no llegan a ser conscientes de la trascendencia de esas decisiones, tales como: estudio, trabajo, noviazgo. Parece inevitable equivocarse, cuando sólo cuentan con 18 o 20 años y recién empezaron a transitar las Sendas del Señor. Pero es justamente allí, reconociendo la incapacidad propia, que encontrarán la bendición, cuando con total humildad un joven cristiano, temeroso de Dios, se arrodilla ante el Padre Celestial pidiendo auxilio y le dice, como Abram: “…Señor Jehová ¿qué me has de dar…?” (v. 2)


Dios tiene preciosos propósitos para cada uno de Sus hijos, y eso te incluye a ti, si has aceptado a Cristo como Salvador, luego de haberte reconocido pecador y perdido eternamente. Si has pasado por “el nuevo nacimiento” -esa experiencia imprescindible en la vida de toda alma- ya eres un hijo de Dios. Por lo tanto, es a Él que le debes contar tus necesidades, deseos, temores, pensamientos. Él tiene “el plan perfecto” para tu vida. Sólo será tu tarea esperar en oración, para que te lo vaya mostrando y confirmando.


Pero resulta que no siempre es así, y los jóvenes, con ansiedades típicas de la edad y conjugadas con la inexperiencia y un sentimiento de “que todo lo sabe o todo lo puede”, comienzan a “diseñar” su propio camino según su visión o sus intereses. Aquellos jóvenes cristianos que son temerosos de Dios, saben que deben orar por esas decisiones y, muchos de ellos, lo hacen. Pero al mismo tiempo (o aun antes de ponerlo en oración) comienzan a mirar, buscar opciones y hasta llegan a elegir, para recién ahí “ponerlo en oración”.


Se llega a escuchar comúnmente una frase dicha por algún joven cristiano: “Yo le digo al Señor, que si no es Su Voluntad, me la quite (o me lo quite) de mi camino y que no permita que me equivoque”. Pero justamente no es así que debemos orar.

¡Cuántas veces el Señor oirá esas íntimas oraciones de nuestra boca y debe responder: “No te heredará éste…”


En el proceso de buscar y entender la Voluntad Divina, tendrás paz, sabiendo que estarás cumpliendo Sus Santos Deseos, que te llevan a la bendición. Dios te irá confirmando en cada paso que des tomado de Su Mano.


Conocer la Voluntad de Dios no es fácil, pero es posible si tenemos en cuenta algunos principios bíblicos:


  1. La Voluntad de Dios nunca va en contra de los propios principios divinos.


Dios no es hombre, para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta: Él dijo, ¿y no hará?; habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19)

Si la joven o el joven en quien estás pensando no es fiel, no puede ser de bendición para tu vida. Por supuesto que, si no es un hijo o una hija de Dios, no debes ni considerarlo como una posibilidad, ya que el mandamiento divino es claro: “No os juntéis en yugo con los infieles: porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿ó qué parte el fiel con el infiel?” (2 Corintios 6:14 y 15) Grábate esto en tu corazón: por más bueno/a o lindo/a que sea, si no es un/a renacido/a, no podrán ir juntos llevando el yugo del Señor. Sólo habrá “tironeos y dolor” en cada intento de andar a la par.  


  1. La Voluntad de Dios santifica.


Porque la voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación.” (1 Tesalonicenses 4:3)


¿Esta compañera o compañero te santifica? ¿Te hace bien espiritualmente su compañía?


  1. La Voluntad de Dios trae gozo cumplido y enriquece espiritualmente.


La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.” (Proverbios 10:22)


¿Esta relación será de gozo para tu alma? ¿Será de gozo para la Iglesia a la que perteneces? Y más aún… ¡Será de gozo para Dios? O por el contrario, ¿traerá tristeza a tu alma y a los que te rodean? Si es la Voluntad de Dios, debe enriquecerte en la fe, debe fortalecer tu vida espiritual, no puede impedirte que le sirvas a tu Señor.


  1. Solo conocerás la Voluntad de Dios viviendo en comunión con Él y llevando una vida de oración y asistencia a las reuniones.


Muchas veces los jóvenes se ponen de novio, pero “casualmente” no están en un buen momento espiritual. Tal vez no leen con regularidad; no tienen una vida fiel; no asisten a todas las reuniones… Entonces es oportuno preguntarse: ¿cómo pudo darse cuenta de que esa joven o ese joven era la Voluntad de Dios si no estaba escuchando la Voz divina ni estaba firme en la fe?


¿Quién es el hombre que teme á Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. El secreto de Jehová es para los que le temen; y á ellos hará conocer su alianza.” (Salmo 25:12 y 14)


Allí, en el “secreto del Señor” escucharás lo que tu Amo quiere para ti. Oirás Su Voluntad con claridad.


  1. Dios revela Su Voluntad sólo al humilde.


Encaminará á los humildes por el juicio, y enseñará á los mansos su carrera.” (Salmo 25:9)


Si te dejas guiar, serás apacentado por el Buen Pastor. Él solamente te guiará al bien. En cambio, si eres rebelde y obstinado, caerás en tus propios engaños y los del maligno.


  1. Los pensamientos del Señor son mayores y mejores que los nuestros. Debes pedirle que te muestre lo que ha pensado para ti.


Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:7 a 9)


  1. Debes esperar confiado hasta que lleguen los tiempos del Señor.


¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré á ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.” (Génesis 18: 14) 


Nuestro accionar arruina las cosas. No puedes apresurar los tiempos de Dios. No puedes hacer que un pimpollo de rosa se abra manualmente. Para que la flor sea perfecta, debemos esperar. Así pasa con los tiempos del Señor.


Abram y Sara, al ver que no sucedía su deseo, actuaron según su propio pensamiento (Génesis 16) y al instante ambos pudieron ver que se habían equivocado, ya que esa “solución humana” trajo un sinfín de problemas, angustia, retraso, afrentas, desprecio, aflicción.


  1. Debes orar con fe, esperando la bendición perfecta que sólo viene de lo Alto.


Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” (Santiago 1:16 y 17)


Cuando obra Dios según Sus planes, Sus propósitos santos y a Su tiempo, hay alegría, risa y otros se gozan al ver la obra perfecta de Dios en nuestras vidas.


Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.” (Génesis 21:6) 


Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fué esforzado en fe, dando gloria á Dios, Plenamente convencido de que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo.” (Romanos 4:20 y 21)


“…y yo te daré descanso… Asimismo Jehová te hace saber, que él te quiere hacer casa.” (2 Samuel 7:11) 


Que así sea.   La Redacción

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