
Hoy, en cuanto comencé a leer el capítulo 7 de Cantares, pensé en ese amor entre el Señor y Su iglesia, Su amada. Y comencé a recordar pasajes en los cuales se nos habla directamente como iglesia para cumplir con la misión que nos ordenó el Señor.
“¡Cuán hermosos son tus pies en los calzados, oh hija de príncipe! Los contornos
de tus muslos son como joyas, Obra de mano de excelente maestro.” Cantares 7 : 1
“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que
publica la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salud, del que dice a Sion:
Tu Dios reina!” Isaías 52: 7
“Y calzados los pies con el apresto del evangelio de paz;” Efesios 6 : 15
“Tu ombligo, como una taza redonda, Que no le falta bebida. Tu vientre, como
montón de trigo, Cercado de lirios.” Cantares 7 : 2
Alimentados del trigo, que simboliza a Cristo, Su Palabra, el pan de vida. Cercado de lirios que simbolizan un vestido "incomprable", flores hermosas que crecen aunque no trabajan ni hilan (Mateo 6:28), como crecemos nosotros sólo por la providencia divina del Señor.
“Así que, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.” 1
Corintios 3: 7
“Yo dije: Subiré a la palma, Asiré sus ramos: Y tus pechos serán ahora como
racimos de vid, Y el olor de tu boca como de manzanas; Y tu paladar como el buen
vino, Que se entra a mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos.”
Cantares 7 : 8-9
¡Qué precioso que nuestro pecho, nuestro corazón, arda por tenerlo lleno del Espíritu Santo que nos dio el Señor!
¡Que “la vid”, sea quien use nuestros labios para hablar!
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva
fruto, le quitará: y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto. Ya
vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado. Estad en mí, y yo en vosotros.
Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni
vosotros, si no estuviereis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí,
y yo en Él, éste lleva mucho fruto; porque sin mí nada podéis hacer.” Juan 15 : 1-5
“Yo soy de mi amado, Y conmigo tiene su contentamiento.” Cantares 7 : 10
“Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo
contentamiento.” Mateo 3 : 17
“Yo y el Padre una cosa somos.” Juan 10 : 30
“Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos
sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.” Juan 17 : 21
“Ven, oh amado mío, salgamos al campo, Moremos en las aldeas.” Cantares 7 : 11
“Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo por su propia sangre, padeció fuera
de la puerta. Salgamos pues a Él fuera del real, llevando su vituperio. Porque no
tenemos aquí ciudad permanente, mas buscamos la por venir. Así que, ofrezcamos por
medio de Él a Dios siempre sacrificio de alabanza, es a saber, fruto de labios que
confiesen a su nombre.” Hebreos 13 : 12-15
“Levantémonos de mañana a las viñas; Veamos si brotan las vides, si se abre el
cierne, Si han florecido los granados; Allí te daré mis amores. Las mandrágoras
han dado olor, Y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas, nuevas y
añejas. Que para ti, oh amado mío, he guardado.” Cantares 7 : 12-13
“Echad la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended; porque el lagar está
lleno, rebosan las lagaretas: porque mucha es la maldad de ellos.” Joel 3 : 13
“Entonces dice a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.” Mateo 9 : 37-38
“Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al
Señor de la mies que envíe obreros a su mies.” Lucas 10 : 2
¡Este capítulo de Cantares debe movilizarnos desde lo más profundo de nuestro ser! Las mandrágoras han dado olor, dice el verso 13. La mandrágora es una planta de olor fétido y efecto sedante y vomitivo cuyas raíces simulan formas humanas. Esas mandrágoras simbolizan a las mismas almas de los mortales sedados o adormecidos en sus pecados, aquellos tibios de Apocalipsis 3:16 que Dios vomitará de su boca, si su amada no se levanta de mañana a las viñas y ve si brotan las vides.
¡Que el Señor nos esfuerce a levantarnos a voz en cuello cada mañana para despertar del sueño a quienes están sedados por el pecado! (Isaías 58:1)
¿Cómo se recogerán uvas, si su amada no se levanta de mañana?
¡Levantémonos! (Y este plural incluye irrenunciablemente al Amado, al Señor)
Yanina Leiva de Pettovello