“…Y como tus días tu fortaleza.”
- Iglesia Cristiana Evangelica Tandil
- 25 jul
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Actualizado: 25 jul

¡Qué hermosa promesa encontramos en la Palabra de Dios! También hoy es para nosotros. La localizamos en Deuteronomio 33: 25; cuando Moisés, antes de morir, bendice a las doce tribus de Israel. ¡Qué hermoso sería que se cumpliera en nuestra vida! que según lo que tengamos que vivir y atravesar durante este año y a lo largo de nuestra vida, tengamos la suficiente fuerza, para afrontarlo de la mejor manera.
En el Salmo 68, verso 28 también nos dice acerca de la fortaleza: “Tu Dios ha ordenado tu fuerza; Confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.”
Si aseguramos que Dios es nuestro Dios, tenemos que saber que Él es quien dispensa nuestras fuerzas, quien las secuencia y dispone para que las utilicemos eficientemente. Es por ello que así se puede cumplir Su bendición; con el fin de que tengamos la energía suficiente para las cosas necesarias, para afrontar próximamente, en un futuro inmediato o más adelante.
Este Salmo nos sigue hablando en el verso 34: “Atribuid fortaleza a Dios: Sobre Israel es su magnificencia, Y su poder está en los cielos.”
Nuestro Dios desea que le atribuyamos a Él todo el poder, que reconozcamos que es de Él la fuerza. Así lo dijo Anna en su cántico de 1 de Samuel 2: 9
“…Porque nadie será fuerte por su fuerza.”
Debemos sentir la necesidad de buscar a Dios en oración y rogarle por ella, como lo hizo Daniel, en el capítulo 10 que nos habla, de la debilidad que sentía el profeta:
“¿Cómo pues podrá el siervo de mi señor hablar con este mi señor? Porque al
instante me faltó la fuerza, y no me ha quedado aliento.
Y aquella como semejanza de hombre me tocó otra vez, y me confortó; Y díjome:
Varón de deseos, no temas: paz a ti; te buen ánimo y aliéntate. Y hablando él
conmigo cobré yo vigor, y dije: Hable mi Señor, porque me has fortalecido”.
(versos 17-19)
Esta fue la experiencia que tuvo Daniel buscando a Dios, quien le responde y le alienta con Su Palabra. Daniel tuvo una lucha espiritual, Satanás quería impedir esa respuesta. Por ello un ángel le sale al encuentro y le anima.
Que así nos dispongamos cada día de este año, como lo hizo el profeta. Busquemos a Dios, dándole el tiempo necesario para que nos responda en nuestra necesidad, esperando en Él para que nos hable y nos revele Su voluntad. Dios confirmó Su obra, luego de haber obrado en el corazón y vida de Daniel. También lo hará con nosotros, cuando en la soledad, le hayamos buscado a Dios de todo nuestro corazón.
“Jehová guarda a los sinceros: estaba yo postrado, y salvóme” Salmo 116: 6
Ninguno quiere equivocarse, errar, perder el camino. Por eso busquémosle a Dios, confiando que tiene poder para enseñarnos a entenderle y obedecerle. Entonces podremos alabarle y afirmar, concluyendo nuestra experiencia con gozo y diciendo:
“Terrible eres, oh Dios, desde tus santuarios: El Dios de Israel, él da fortaleza y vigor a su pueblo. Bendito Dios.”
LA REDACCIÓN