Testimonio de Paola Marina Ghizzo
- Iglesia Cristiana Evangelica Tandil

- 23 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Olavarría, diciembre del año 2025
Testimonio - Paola Marina Ghizzo
Comencé en los caminos del Señor cuando era pequeña. Fueron los abuelos Daniel Ghizzo y Lola Marini quienes nos llevaron a mis hermanos Daniel, Ezequiel y a mí, hacia la verdadera doctrina fiel.
Tengo muchos recuerdos lindos de mis primeros pasos en la Iglesia, de los hermanos en Caseros, del Pastor Andenora, de los Diáconos, de mi maestra Coca Lastape y mis amiguitas/os de la Escuelita Dominical. Recuerdo también los campamentos que cada año se realizaban en la Quinta Adelphia y fue precisamente en uno de mis últimos campamentos de niñas que acepté al Señor Jesús en mi corazón, tendría 11 o 12 años aproximadamente. Así seguí siempre con la guía de los abuelitos, hasta que más adelante cuando tenía 13 años nos fuimos a vivir a La Calera con mi madre y hermanos y desde ahí perdí contacto con la Congregación en Caseros. Si bien siempre tenía la Biblia conmigo, y al Señor en mi corazón, necesitaba del adulto que me guíe, como todo niño y joven necesita.
Más tarde, ya de joven adulta, sentí la necesidad de volver a los caminos del Señor y comencé a congregarme en la Iglesia en La Calera. Luego, tristemente, me volví a alejar, aunque cada vez que iba a buscar a mi abuela Lola a Olavarría (donde estaba viviendo los últimos años) para traerla conmigo, era una oportunidad de ir el domingo a la Casa del Señor. Así fue, que en cada visita siempre íbamos juntas, donde también llevaba a mis hijos Camila, Lautaro y Leonardo.
En el año 2019, Él Señor me envío una prueba muy grande (Cáncer) y es que pareciera que así debía ser (ahí están Sus misterios) porque desde entonces, tengo otro acercamiento y sentir, y es que le pido en mis oraciones que nunca más me suelte. A partir de ahí, fue otra la experiencia con el Señor, no solo me cuidó durante la operación y en cada tratamiento, sino que también, acercó a mi mamá a la Iglesia, ¡una gran bendición! Él tiene todo preparado, solo que nosotros no lo entendemos.
A partir del año 2022 y viviendo en la ciudad de Olavarría, con mi familia me comencé a conectar los domingos a la mañana por Meet y después de un año, sentí la necesidad de comenzar los estudios de Bautismo, los cuales finalizamos este mes de octubre. Una hermosa experiencia de estudio y de cambios en lo personal.
En febrero del año 2024, fuimos con mi hijo a un Retiro Espiritual de familias en Villa Cacique. Desde ese momento Leonardo se conecta los sábados en las reuniones de jóvenes y cuando tenemos la oportunidad viajamos a visitar a nuestros hermanos en Tandil y La Calera. Como expresé anteriormente, la Palabra la conocí de muy pequeña, si bien yo sabía qué cosas no le agradaban a Dios, él estaba en mi corazón y yo apagué Su luz cuando me alejé. Él nunca me dejó, pero no pudo manifestarse. Cuando escuchaba en las predicaciones, que sin Él no somos nada, así me sentí y pensé que la palabra “miserable”, era mucho y sonaba muy fuerte. Pero en verdad, hoy me doy cuenta que cuando me alejé no era más que eso, una miserable. Tanto el Señor dio por mí, pero yo prefería las cosas de este mundo antes que caminar con Él. Así sucedió que tuvo que sacudir mi vida.
Con este texto, el Señor me llamó en el año 2020 “Y me buscaréis y hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.” Jeremías Cap. 29 verso 13 (Santa Biblia) Así me sentí yo, buscando a Dios con todo mi corazón. Por tal motivo tengo el deseo de bautizarme, porque sé que ya no me alejaré de Sus caminos, es un compromiso que quiero tomar y además, porque es un regalo de Dios.




